jueves, 22 de marzo de 2007

La vida de los otros, queridos camaradasssss



"La Vida de los otros" es una película que va de espías. Pero de espías que se parecen más al Gene Hackman de "La Conversación" que a Sean Connery haciendo de James Bond. El espía de esta peli alemana -que, a parte de ser muy buena, ganó el último oscar a la mejor película extranjera (ambas cosas no tienen porqué ir relacionadas) - es un agente de la Stasi calvo, metódico, que lleva siempre la misma chaqueta y que no despierta cariño ni a las putas que ofrecían sus ubres lecheras a los miembros del Partido Socialista Unificado.

A este capitán Gerd Wiesler le encargan en 1984 que espíe a una pareja formada por un escritor y una actriz, ambos aparentemente fieles a la doctrina socialista de la RDA y, por lo tanto, queridos por el partido y por el pueblo. Wiesler es un oficial la mar de competente y en apenas veinte minutos llena de micrófonos el piso del escritor y lo deja preparado para poder escuchar desde la vivienda de arriba la vida cotidiana de los faranduleros y apuntarla en una libretita.

Lo que no sabe Wiesler es que no los está espiando por las posibles veleidades occidentales que puedan tener los sospechosos, sino porque un Ministro de la cosa se quiere agenciar a la muchacha y necesita quitarse del medio al maromo encontrándole alguna tacha en el historial. Cuando se da cuenta de eso, el capitán de la Stasi deja de ver a la pareja como una presa política y les pilla un cariño que si sigo desvelando no hace falta que vayais a ver la peli.

La cuestión es que "La vida de los otros" es, sobre todo, una película inquietante. En ella inquieta, lo primero, el poder de una aristocracia para poder manejar la vida de los otros con sólo apretar un timbre o escuchar una llamada de teléfono. Mola ver los interrogatorios, cómo a los agentes de la Stasi no les hacía falta más que mirar fijamente al interrogado mientras le decían que su vida no iba a ser la misma para que este cantara como una vicetiple. El acojone era tal que después utilizaban el cojín sobre el que se había sentado el preso durante el interrogatorio para adiestrar a los perros. Y la peli también tiene "inquiete" a lo Hitchcock, con suelos falsos escondiendo algo y un ambiente frío que no deja de recordar a "Cortina rasgada".

Es también una peli de aspecto sencillo, de interiores, donde contrasta el rollete intelectual de la casa de los faranduleros, con sus libros y sus tal, y la soledad del piso de los espías, que a pesar de ello no pueden evitar emocionarse con una melodía de piano o ponerse calientes con los gemidos parejiles que escuchan a través de los auriculares.

En fin, que es una peli muy recomendable y que viéndola me he acordado de mi reciente viaje a Berlín y de lo que nos contaba el guía sobre los agentes de la Stasi. Que dos de cada ocho habitantes de la capital se dedicaban a espiar al resto, y que sí a día de hoy uno entra en un barucho de la ciudad y ve al final de la barra a un borracho deshauciado hablando sólo, éste seguramente era uno de esos dos que se dedicaban a espiar a los otros seis.

(nota para un pie de página inexistentes: esto me hace pensar que si el My Way estuviese en Berlín, los espías serían ocho de cada ocho)

3 comentarios:

A las 22 de marzo de 2007 a las 19:05 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Pues sí, es una peli dura e inquietante que no te deja indiferente. Un guión brillante que aporta la tensión justa en el momento justo. Una de esas pelis que te hace pensar que el cine español de la última década es una mierda. ¿Por que no hacemos pelis así? Sólo de pensar que la competidora española a esta peli era "Volver" me entran náuseas...

 
A las 22 de marzo de 2007 a las 22:51 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Apetece ir a verla

 
A las 23 de marzo de 2007 a las 10:22 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Cuando la caza de brujas en los USA, agentes del FBI organizaban ficticias reuniones de partidos comunistas americanos para atraer al personal y enchiquerarlo. Cuál era su sorpresa cuando al llegar al chiringuito todos los asistentes se conocían entre si... porque trabajaban juntos en el cuerpo de Papá Hoover, o habían coincidido en su etapa de formación, redadas... y no les quedaba más remedio que inventarse listas en el bar de la esquina con peña "sospechosa" que conocían del barrio, del colegio, de la universidad o del club de ganchillo de sus suegras. Jú-Já.

 

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